fue una noche de septiembre que fuimos a ver mujercitas terror. no venían a rosario desde su primera visita hace nueve años.
antes, algunxs fuimos al reci de perro fantasma y niños envueltos en el gran salón de lavardén. en el último tema de niños se cortó la luz en casi toda la ciudad. esperamos media hora a ver si volvía, de hecho dos integrantes de niños tocaron un acusticazo iluminados por linternas de celulares, pero pasado ese rato desde la organización decidieron suspender definitivamente el reci. entonces bajamos a buscar provisiones en la panadería 24 horas (el auténtico after rosarino), de regreso notamos que estaba sonando música desde el quinto piso de lavardén, así que volvimos a subir, y ahí estaba tocando perro fantasma. parecían energizados por el subidón que provoca la incertidumbre. el recital pudo transcurrir y finalizar en paz.
la oscuridad reinante y la duda sobre la vuelta de la luz habían dejado un clima onírico que persistió toda la noche.
terminado ese reci, nos dirigimos a majo, me perdí las dos primeras bandas (muerte en vivo y fingir demencia), llegué justo para el inicio de mujercitas.
me puse en primera fila. arrancaron explosivos, con "nubes de alcohol", una canción hasta entonces desconocida para mí. ahora es un himno que no paro de cantar.
todo me perdoné, aunque es imposible perdonar todo el tiempo
quedé prendida a cada canción, si bien no conocía prácticamente ninguna en detalle.
de ahí en más estuve escuchando su último disco toda esa semana.
aguante ir a escuchar bandas que no sabías que te encantaban. están ahí esperándote siempre.